¡Hola! Soy María Alcázar, y soy Técnico Superior en Dietética y Nutrición por la Universidad Antonio Nebrija y Máster Europeo en Dietética y Nutrición por el Instituto Europeo de Estudios Empresariales (INESEM).

Estudié Ingeniería de Telecomunicaciones en Linares, cerca de Jaén, mi ciudad natal, y tras años de dedicarme a la consultoría, el marketing y el asesoramiento para empresas y administraciones públicas, en España y fuera de España, entre unas cosas y otras, descubrí mi verdadera vocación: la dietética y la nutrición, si bien empecé mi andadura en el mundo de la alimentación saludable, casi, por casualidad.

Mataba mis ratos libres haciendo ‘terapia’ en la cocina: relaja, divierte, y ayuda a desconectar del ruido; luego, además, lo puedes saborear. Después me llegó el susto. Una analítica disparada con parámetros descontrolados y, de inmediato, la recomendación médica de cambiar algunos hábitos. Volví a dedicar tiempo a hacer actividad física: ir caminando al trabajo y largos paseos con mi pareja, cada vez que podemos, lo que me costó poco, puesto que de chiquita ya era un manojo de nervios y después de saltar por primera vez a la comba, y hasta los 25, ya no paré de dar brincos.

Y lo más importante, la alimentación. Tomé con más decisión el control de lo que comía, y, a mi terapéutica afición, sumé el arte de sustituir ingredientes más convencionales por otros más saludables, orgánicos o naturales. Convertí mi cocina en mi laboratorio, haciendo mis propias versiones de platos tradicionales y también internacionales, para después de mucho trabajo, poner a tu disposición una colección de recetas fáciles de elaborar, muy variada, llenas de color, sabor y, sobre todo, de buena y sana energía.

No persigo un cuerpo perfecto. Nunca he querido lucir unos hercúleos abdominales. Me niego a pasar más de una hora al día de mi tiempo libre encerrada entre las paredes de un gimnasio, y sé que tú tampoco quieres. Quiero salir a la calle, pasear, correr, reír y disfrutar de cada instante sola o en compañía de aquellos a los que más quiero. Y, si es posible, que me dure toda la vida, y cuanto más larga esa vida, mejor. Yo, por mi parte, empecé a hacer, hace tiempo, todo lo que está en mi mano para que así sea.

Ahora puedo decirte, con total seguridad, que cada noche me acuesto con el corazón contento, que duermo sin pesadillas y que me despierto sin ningún remordimiento. ¿Y tú?

¡Anímate y acompáñame!